Preguntas frecuentes sobre vaciados industriales y entrega de llaves

Aval y fianza, acta de entrega, plazos reales, responsabilidad del residuo, descuento del racking y hasta dónde puede exigir tu arrendador.

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Interior diáfano de una nave

Lo que nos preguntan antes de devolver una nave

Hemos reunido las preguntas que aparecen una y otra vez cuando una empresa de Rubí cierra, traslada o llega al final de su arrendamiento: qué hace falta para que suelten el aval, quién firma el acta, cuánto se tarda de verdad, quién responde del residuo una vez sale de la nave, si el racking descuenta, qué pasa con la maquinaria anclada y con el foso, y hasta dónde puede exigir el arrendador.

No hay una sola respuesta genérica: casi todas dependen de lo que ponga tu contrato. Si buscas el detalle técnico de cada fase, está en servicios. Si tu duda no aparece aquí, pregúntala sin rodeos.

¿Qué hace falta para que el propietario me devuelva el aval?

Que acepte la entrega, y eso casi nunca depende de que la nave esté vacía sino de que esté como dice el contrato. En la práctica se revisan cuatro cosas: la solera donde había máquina anclada, los taladros y las placas de racking, las instalaciones que montaste tú y si siguen ahí o se han retirado según lo pactado, y la limpieza final. Por eso empezamos leyendo la cláusula de devolución: cuando el alcance se define contra ese texto, la revisión se hace en una visita y la garantía se libera sin discusión.

¿Quién firma el acta de entrega y qué debe llevar?

La firman quien devuelve y quien recibe: el arrendatario o su representante y el propietario, la administración de fincas industriales o el administrador concursal si hay procedimiento abierto. Debe recoger la fecha, la identificación del inmueble, el estado en que se entrega por zonas, el reportaje fotográfico, la relación de lo retirado, la documentación de los residuos evacuados y las salvedades si las hay. Un acta sin fotos y sin la documentación del residuo detrás vale poco cuando alguien discute meses después.

¿Cuánto se tarda en vaciar una nave en Rubí?

Depende de tres variables y ninguna es la superficie: cuánto hay anclado al suelo, cuánta altura de racking hay que desmontar y cuántos vehículos pueden maniobrar a la vez en tu acceso. Un almacén de distribución despejado avanza muy rápido; un taller de mecanizado con máquinas sobre bancada, foso y puente grúa exige jornadas de desconexión y saneado antes de poder cargar nada. Damos fecha de finalización en la oferta, ya con las ventanas horarias del polígono contempladas.

Si me llevo la chatarra y la maquinaria, ¿quién responde luego de ese residuo?

Responde quien lo gestiona, y esa responsabilidad se demuestra con papeles, no con confianza. Cada salida de residuo lleva su documentación de identificación y su código, y esos justificantes se entregan contigo en el expediente de cierre. Es exactamente lo que te van a pedir si algún día alguien pregunta por el destino de lo que salió de tu nave, y es la diferencia entre un vaciado y una retirada informal.

¿El racking y la maquinaria descuentan del precio?

Pueden hacerlo, y lo verás restado en la oferta antes de firmar. Un rack completo, con puntales rectos, largueros sin deformación y placas en buen estado, tiene mercado de segunda mano y se valora como tal; si está golpeado por transpaletas o con puntales reparados, se corta y se pesa como material férrico. Con la maquinaria pasa lo mismo: una máquina con demanda vale bastante más desmontada con cuidado que troceada. Lo que no hacemos es prometer un descuento antes de haberlo visto.

Estoy en concurso de acreedores. ¿Podéis trabajar así?

Sí, y de hecho es un encargo habitual. El administrador concursal necesita que el inventario esté firmado, que las salidas estén justificadas y que exista trazabilidad de lo que se vende, se achatarra o se destruye, todo con fechas encajadas en los plazos del procedimiento. Trabajamos con esa lógica documental: inventario previo, autorización expresa de lo que se retira, justificantes por cada salida y acta final. Sin ese orden, el vaciado de una nave en concurso genera más problemas de los que resuelve.

Hay fibrocemento en la cubierta, ¿lo retiráis vosotros?

No, y preferimos decirlo claro. La retirada de material con amianto exige empresa inscrita en el registro correspondiente, plan de trabajo aprobado y personal con vigilancia específica. Nosotros lo identificamos durante la visita, lo dejamos expresamente fuera de nuestro alcance y te derivamos a una empresa acreditada para que lo planifique en paralelo. Lo mismo hacemos con aceites y taladrinas, disolventes, envases contaminados y gases de equipos de frío. Fingir que se puede sacar todo con la misma cuadrilla es la manera más rápida de crearte un problema.

¿Qué pasa con las oficinas, los altillos y las instalaciones que montamos dentro de la nave?

Es la pregunta que más dinero mueve y la que casi nadie hace a tiempo. Según el contrato, esas mejoras pueden quedar incorporadas al inmueble —y entonces desmontarlas es un daño que te reclamarán— o considerarse del arrendatario, y entonces retirarlas es obligación tuya. Nos hemos encontrado los dos casos en el mismo polígono. Por eso no tocamos un altillo, una mampara, una línea de aire comprimido o un cuadro secundario hasta haber leído qué dice tu contrato sobre las mejoras.

¿Quieres saber qué te va a exigir tu propietario?

La mayoría de los conflictos por la fianza de una nave no nacen de un vaciado mal hecho, sino de un alcance mal definido al principio. Si nos mandas la cláusula de devolución de tu contrato y unas fotos del interior, te decimos qué te van a pedir y qué trabajo implica de verdad. Escríbenos desde contacto y lo miramos.

¿Tu caso no encaja con ninguna de estas respuestas?

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